La intervención ha permitido recuperar la luminosidad original del lienzo y confirmar su autoría gracias al hallazgo de la firma y la fecha de ejecución, 1664.

La iglesia de San Juan Evangelista de Mancha Real vuelve a contar con el óleo de San Miguel Arcángel tras finalizar los trabajos de restauración de esta valiosa obra del siglo XVII, una intervención respaldada por la Fundación Caja Rural de Jaén que ha permitido recuperar su esplendor y confirmar su autoría.
El cuadro es obra del pintor cordobés Juan Antonio de Frías y Escalante, uno de los artistas destacados de la pintura barroca española. La presentación pública de la obra restaurada ha contado con la participación de Luis Jesús García-Lomas, gerente de la Fundación Caja Rural de Jaén; Juan Antonio Marín, párroco de San Juan Evangelista; y Natividad Poza, responsable de la restauración.
Durante el acto, García-Lomas destacó el valor de esta actuación como ejemplo del patrimonio que se conserva para las generaciones futuras, subrayando que la pintura luce completamente recuperada y que la parroquia ya puede disfrutar de ella.
Una obra fechada en 1664
El lienzo representa a San Miguel Arcángel, príncipe de las milicias celestiales, vestido con armadura y casco emplumado, portando un escudo y en actitud victoriosa sobre el Demonio.
Antes de la restauración, la pintura presentaba una importante pérdida de luminosidad debido a la opacidad acumulada, que ocultaba buena parte de sus colores y detalles originales. También conservaba daños derivados de intervenciones anteriores, entre ellos parches invasivos en el reverso y repintes en la superficie pictórica.
Uno de los hallazgos más relevantes del proceso ha sido la localización de la firma de Frías y Escalante y la fecha de ejecución en la zona inferior del lienzo. Además, en la parte posterior se ha identificado una inscripción con la rúbrica del artista, lo que ha permitido confirmar la autoría de la obra.
Natividad Poza destacó la calidad artística de la pintura, que situó a la altura de otras obras del autor conservadas en instituciones como el Museo del Prado, donde se encuentran más de una veintena de lienzos atribuidos al pintor.
Un minucioso proceso de restauración
La intervención comenzó con la consolidación y fijación de la capa pictórica, así como con la retirada de antiguos parches endurecidos, sustituidos por sistemas de unión menos invasivos para garantizar la estabilidad del soporte.
Posteriormente, se llevó a cabo una limpieza técnica que permitió recuperar la luminosidad, el contraste y la viveza de los pigmentos originales, dejando al descubierto la firma rojiza del artista.
Los trabajos concluyeron con el estucado de las zonas que habían perdido policromía, la reintegración cromática reversible, la aplicación de un barniz protector y la restauración del marco dorado.
Con esta actuación, Mancha Real recupera una pieza de gran valor histórico y artístico que forma parte de su patrimonio religioso y cultural, y que permite conocer mejor la riqueza artística del municipio y su legado barroco.
